Todo en un día…

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Encuentro a Don Juan barriendo, con ritmo. Escucha música. Le doy los buenos días. “Gracias, lo son”, sonríe.

El suelo brilla. Orgulloso comenta “estoy usando una nueva cera, mire como destaca mejor el piso… y sienta el olor, es de bosque como del sur…”.

Don Juan es puro entusiasmo. “Hace tiempo vengo estudiando este tema, y le pedí a mi hija que me ayudara con Google para la receta del tema aromático… ayer el Jefe me trajo los materiales”.

Son las 8 am, y estamos en el estacionamiento. Paso todos los días por este lugar que nadie ve desde la calle, pero está siempre impecable.

Por primera vez se me ocurre preguntarle a Don Juan qué hace. Toma aire: “mire, yo hago un montón de cosas para mejorar el ambiente de la gente que trabaja aquí; imagínese que aquí hay gente de alta responsabilidad y si están contentos hasta el país anda mejor…”

Don Juan, hombre sencillo, está claro. Se levanta cada día temprano porque tiene un propósito. Él no viene a barrer; trabaja por un Chile mejor. Muchos no saben su nombre; no lo saludan… pero él tiene orgullo por lo que hace, y contagia entusiasmo.

Subo a la oficina. Tengo reunión con los socios de un fondo de inversión. Saludo. “Aquí estamos, dándole” responden. Ambos lucen cansados.

Les pido que me cuenten de su fondo. “Buscamos invertir en proyectos de energía con retorno del 10-12%”. Y agregan “la verdad, está imposible hacer proyectos, el gobierno no sabe para adonde va y las comunidades exigen y exigen”. Me aburro.

Intuitivamente, les comento de mi encuentro con Don Juan. Un socio se ilumina: “un grupo de amigos formamos este fondo súper entusiasmados, pensando en pasarlo bien juntos apostando en negocios donde otros no se atreven… nos hemos dado cuenta que hay oportunidades para trabajar con comunidades vulnerables que viven en riberas de ríos caudalosos y lugares con viento, y queremos probar que pueden ser buenos socios de negocios” El otro, contagiado, agrega: “nos importa Chile”.

Ambos despertaron. Me comentan: “hay proyectos que hemos desechado porque nos hemos convencido de que son imposibles… y son los mas desafiantes, los mas entretenidos…”. Motivados, quedamos de trabajar juntos en revisar estos proyectos. Ahora estos amigos inversionistas contagian su entusiasmo. Saben que Chile necesita de estos proyectos “complejos”, y sienten que su coraje aportará al país. Tienen un gran propósito.

Al irme en la tarde busco a Don Juan, pero ya se ha ido. Debe ir en la micro, quizás pensando en crear otro aroma para la cera del piso… siente que reformas mas o menos, de él depende que su país sea día a día un poco mejor. Al otro lado de la ciudad, lo mismo piensan dos amigos inversionistas con un propósito: demostrar que las comunidades pueden ser parte de la solución a la escasez de energía del país.

Juan Pablo Cerda

Socio Fundador TECO Group.