Y si volvemos a confiar en eso que nos hace sentido…

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Se hace cada vez más difícil que nuestros compatriotas acepten proyectos de energía, forestales, mineros en sus “patios”. Incluso adelantos como arreglos de caminos y embalses de regadío son resistidos. Los contextos son altamente dinámicos; la incertidumbre nubla el panorama. Básicamente, ya no entendemos qué le pasa a la “gente”.

Se ha llenado de asesores con todo tipo de recetas y metodologías para el “relacionamiento comunitario”; hasta Mapuchólogos han aparecido. Y hemos dejado de lado nuestra intuición; hemos externalizado el criterio, el respeto, la urbanidad… esas cosas que el papá, la mamá y el colegio nos enseñaron.

Y si volvemos a confiar en eso que nos hace sentido… eso que nos dicta el corazón; lo que sabemos en nuestro fuero interno corresponde hacer.

Si ya tenemos una ingeniería básica de nuestro idea, pongámonos bototos y vayamos a terreno a “ver caras”; a ponernos en los zapatos de nuestros nuevos vecinos. Conozcamos sus nombres (mas allá de stakeholder H1), y dejemos que sus historias, sueños y frustraciones nos conmuevan. Y por qué no, compartamos los nuestros.

“es que sabe, mi taita sacó toda la zarza de esta tierra con sus manos, y aunque saque apenas dos cebollas no le puedo fallar”.

Pedro, campesino no se opone al desarrollo; solo que le duele que su proyecto inunde la mitad de su campo. Visítelo, recorra con él su tierra. Y ahora, usted qué siente? Ahora sabe mejor qué debe hacer, no es cierto? No olvide a Pedro; “siéntelo” en el tablero de dibujo, con sus ingenieros.

“todos los días quedo en vela esperando a que Aníbal regrese del mar; es peligroso, pero es su vida…”

María, esposa de pescador tampoco se opone al desarrollo; solo que se angustia de pensar en qué será de sus vidas si el ducto de su proyecto mata la pesca. Pase a saludarla, tómese un mate con ella y Aníbal en su ruco. Sienta que ese ducto es mas que un dibujo en el plano; mas que una pieza del proyecto. Usted ahora sabe que es la angustia de Aníbal y su señora. Ellos son ahora parte de sus desvelos.

“aquí nací. Lloré 3 días seguidos cuando me fui a la ciudad, pero tenía que criar a mis hijos. No aguanté. Es el espíritu de estos bosques que me trajo de vuelta…”

Rayén dará su vida porque esos Coihues sigan en pié; son parte de ella. No quiere saber de que sean cortados para ensanchar la carretera (además, ella no maneja). Siéntese con Rayén en el bosque. Admire ese verde, y escuche la pequeña vertiente; mire a la cara a Rayén, y grabe su paz para siempre. Tal vez usted querrá volver luego a conversar con sus ingenieros para ver como modificar algunos planos.

Sabemos como debemos tratar a los otros, porque sabemos como nos gusta que nos traten a nosotros. Así de simple.

Si a todos nos gusta saber a quién tenemos al frente, entonces por qué llegamos a la comunidad diciendo a qué venimos, antes de quienes somos. Si nos reconforta sentirnos considerados, por qué llegamos con cientos de respuestas si aún no nos han preguntado nada. Si no andamos por la vida dando cheques en blanco; entonces por qué le exigimos a la comunidad apoyo incondicional a ideas y proyectos que ni siquiera hemos terminado de explicar.

Atrevámonos. Volvamos a confiar en eso que nos hace sentido. Sabemos lo que debemos hacer…

(y una vez aclarado qué debemos hacer, entonces recién un consultor nos puede ayudar a ver cómo hacerlo…)

Juan Pablo Cerda

Socio Fundador TECO Group.